ESCALANDO EL CHINCHONTEPEC

volcanCOMO CASI ME DOBLA EL  CHINCHONTEPEC, CASI…..PERO NO

Desde su imponente cumbre, el volcán Chinchontepec, parece el guardián impertérrito del Valle Jiboa…Naaaaa esa no es mi “narrativa” les voy a contar como casi me dobla el volcán Chinchontepec, casi…pero no.

Se me ocurrió de un día para otro, sin previo entrenamiento, simplemente vi el anuncio de la escalada en FB , en el muro de “Grupo de Montaña ES”, con quienes fuimos a subir el Volcán El Chingo.

“Gordo, para mañana no tenemos nada vea ? -eran las 6:00 pm del sábado –

La respuesta del Lobo : “NO” , fue la luz amarilla.

“Mira, el Grupo de Montaña va para el Chinchontepec mañana, voy a preguntar si todavía hay cupos”, “DALE”: la luz verde que esperaba. Claro que habían cupos y nada, iríamos a escalar el Chinchontepec el día siguiente.

Para variar, el insomnio fue mi compañero esa noche, esta vez no por estar en una sleeping bag en la pura tierra en una tienda de campaña , sino por mi amado peludo Luca empeñado en dormir en nuestra cama, quitándonos casi un tercio del espacio.

Ni modo. A las 4:30 am ya íbamos  al punto de encuentro para emprender el viaje, con los camel  bags llenos de agua, pero muy mal preparados con la comida ( y esta vez no habría sopa de gallina esperando, según el programa comeríamos antes de llegar a la cima ).

A las primeras de cambio, se quedó la primer pareja de jóvenes, casi al bajar del bus, ella no se se sentía bien y el, de mala gana se quedó, sino arde Troya.

Comenzamos la marcha en plan, todo nice, hasta que a unos 500 metros de camino nos encontramos con un avispero que nos atacó sin piedad, “corraaann , corraaaan, hay avispas “ …aviso en vano, la picazón se consumó y la mayoría terminamos con piquetazos por todas partes. “ Gordo, porqué hacemos esto? Pregunte ? Ah , porque no surfeamos “ me contesté yo misma , parafraseando las líneas de un thriller de alpinistas.

Alrededor de uno o dos kilómetros más adelante, se queda la segunda pareja de jóvenes, ni cuenta nos dimos , hasta que nos contaron ya de regreso.

Seguimos, seguimos porque una vez comenzada la marcha para los Quezada no hay marcha atrás.

Tras los primeros kilómetros todo bien, cuestas manejables, pedacito de plan, cuesta, pequeñísimo desnivel, cuesta, descansos de minutos.

De repente, las cuestas fueron cada vez más verticales , ya no había ni un plancito, y ahí empezó mi zipe zape con el volcán.

“Gordo” , siempre el gordo, “échame agua en la cabeza”, “ Gordo, comamos chocolate” “Gordo, pocta, estás cuestas no tienen fin”.

Nunca me senté hasta llegar al punto definido para almorzar,  no es bueno , así que optaba por apoyarme en mi trekking pole para descansar de pie, una gran cosa mi trekking pole, pero igual sirve un chirivisco gruecesito que se encuentra por todos lados ahí.

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“6 kilómetros, 9 kilómetros, ya tenemos que ir llegando ” me alentaba mi Lobo, “ hacéle huevos” , “ vos crees?” , le respondía yo, cada vez más incrédula y pensando “porque venimos sin haber entrenado antes “, pero, claro, sin aceptarlo jamás.

Y así , luego de interminables cuestas casi verticales, llegamos al punto del almuerzo. Uuufff al fin, pero…sorpresa toda la ropa mojada que me refrescó en el camino, se volvió contra mi en ese momento , a esa altura ya hacía frío, alcanzábamos las nubes.

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Así como no nos preparamos para la subida, al ritmo que queríamos, tampoco lo hicimos con el almuerzo, ni frutas (solo dos guineos medio mallugados y negros) ni buenos emparedados, nada, nada excepto unos panes con English Muffings horribles con jamón de pavo, botamos el pan y solo nos comimos el jamón , omaiga.

5 minutos y subimos a la cumbre, anunciaba Luis, el líder y organizador del grupo. Nos paramos y comenzamos de nuevo a ascender, ascender y ascender.

Sentía el corazón en la garganta, bombeando sangre con fuerza, me dolía la cabeza. “ Ya vez , el desveló, siempre te hace daño” me decía Lobo. “Démole ya casi llegamos”. Por un segundo pensé en sentarme y ya no subir a la cima. El Chinchontepec casi me dobla, casi… pero no.

No había subido casi 10 kilómetros y medio para quedarme sentada por mi propia irresponsabilidad !

De nuevo en pie, a solo unos metros todos nos paramos en fila india , qué pasa  preguntamos?

Llegamos a la cima, escuchamos con alegría, “pero parece que no hay nadie , nadie que abra ”, omaiga again.

Pero si había , los soldados que cuidan las antenas ubicadas en la merististiya cumbre. Luego de pedirles por unos minutos que por favor nos dejaran entrar para la foto de cumbre, nos dieron 3 minutos para tomarla !

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Cuatro horas de ascenso, para 3 minutos de gloria, pero Dios como valió la pena. A pesar de estar nublado, nos tomamos la foto de grupo y la sensación de logro, borró por completo toda la fatiga del ascenso. “Nunca pensé que sería tan yuca” “mañana no querré ir a trabajar” “ lo logramos “ decían entre risas nuestros compañeros de escalada.image1

Y de la nada: “ ya pasaron los 3 minutos gente, vamonoooos”. Emociones encontradas, como dijo el vigilante de la CIFCO, no me quería ir, había costado tanto llegar, pero quería comenzar a bajar, tenia hambre y debíamos cumplir el programa.

Ni modo, Adiós cima del Chinchontepec ! Valió la pena pararme sobre ti por 3 minutos!

Down we go ! Era tiempo de aprovechar para correr un poco de bajada, aunque las piedras sueltas y las camas de hojas secas hicieron lo suyo , casi todos nos resbalamos.

Y, una vez más de repente , “paremos, alguien se lesionó, hay que esperarla, parece que se dobló los dos tobillos” O-M-A-I-G-A, mil veces.

Gracias a Dios , solo fue un tobillo, pero nos anunciaron que tendríamos que bajar al paso de la lesionada, o sea , pasito a pasito, muy despacito! Noooooo.

Creo que Luis vio algunos rostros y, para nuestro gozo, dijo “ no es necesario que esperemos todos, quienes le quieran picar denle, pero me esperan en el portón (de entrada a la finca por donde pasamos).

Aaaahh, no nos dijo dos veces 4 personas le dimos con todo , luego hasta nos pasaría una quinta, llegamos al portón, del portón sin parar al bus , la señorita lesionada iba mejor,  y a casita ! 21 kilómetros !

Más tarde , en la publicación del Grupo de Montaña ES , Luis escribió : “ 4 horas de ascenso, buen grupo” ! Uuuff orgullo por todas partes.

Casi me doblás, Chichontepec, casi…pero no! 

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